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La técnica del trapeado

Autor DECORESPACIO, decorespacio
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Este rápida técnica de acabado puede llevarse a cabo mediante tres métodos: eliminando pintura, ańadiéndola o el trapeado de rodillo. En cualquier caso, se conseguirá un agradable efecto utilizando un trapo sobre pintura diluida.

Es necesario utilizar pintura de dos colores, adecuada para la superficie a pintar, un rodillo, una brocha y trapos limpios.

 

El método sustractivo -eliminando pintura- es el más utilizado. Una vez seca la capa base, se aplicará una segunda capa de pintura plástica diluida, en un segundo color. Será entonces cuando se utilizará el trapo sobre la superficie húmeda pintada, haciendo un dibujo arbitrario, quitando algo de la pintura diluida.

 

El método aditivo -añadiendo pintura- produce un dibujo más pronunciado. Se debe emplear un trapo seco apretado en la mano y mojado en la pintura plástica, para dar el segunda color sobre la capa de base.

 

El trapeado de rodillo resulta en un dibujo más regular que los métodos anteriores. Para que el efecto sea uniforme, se debe hacer en sentido vertical. Primero se aplica la pintura plástica diluida sobre la capa de base, como en el sistema de quitar pintura. Luego se hace una especie de rodillo con el trapo y se le hace rodar ligeramente contra la pared, con un movimiento que forma unas rayas jaspeadas. Se repite este movimiento de rodillo por toda la pared.

 

La forma en que se apriete el trapo influirá en el dibujo, por lo que es importante mantener el mismo grado de presión en toda la pared para evitar un efecto no deseado.

 

Apuestas cromáticas
Los mejores resultados se logran empleando un tono claro para la capa de base y otro más oscuro para la segunda capa, combinando tonos del mismo color.

 

Para conseguir un ambiente cálido, se puede optar por un color melocotón trapeado con rodillo sobre un albaricoque pálido. Para obtener una atmósfera más fría, se aplicará un azul fuerte sobre otro más pálido. Es importante evitar el uso de colores que estén demasiado próximos en la escala de matices porque pueden impedir que se vea el efecto perseguido.

 

Selección del trapo
El material clásico para el trapeado es el algodón sin satinar, de modo que unos trozos de algodón viejo son perfectos. Si se quiere un efecto más suave, se puede probar con estopilla o con un rodillo de trapo de decorador.

 

Los tejidos sintéticos -como el poliéster- no son adecuados, porque no absorben la pintura. Los que tienen una cantidad pequeña de fibra sintética -como la mezcla de poliéster y algodón- pueden ir bien, pero ofrecen menos definición que los de algodón puro.

Es recomendable experimentar con varias telas distintas, muy apretadas o más sueltas, hasta que se consiga el efecto deseado. El tamaño ideal de los trapos es de unos 20x30 cm.

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