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A la hora de proceder al almacenamiento de pinturas, hay que tener en cuenta -en tanto que consituyen un producto químico- una serie de consideraciones previas, como pueden ser la cantidad de produto y el tipo de sistema de almacenaje a emplear. Pedro Tallero, responsable en España de la compañía alemana Asecos, explica a Decorespacio éstos y otros pormenores.
Antes de almacenar pinturas, hay que realizar una serie de valoraciones con carácter previo. En este sentido, son tres los factores principales a tener en cuenta. Por un lado, resulta importante conocer cual es la base -agua o disolvente- de la pintura. En este sentido, Pedro Tallero -responsable de Asecos, empresa especializada en la fabricación de material para almacenamiento y manipulación de productos químicos- apunta que "si se trata de base divolvente, tienen la consideración de productos inflamables, por lo tienen que estar almacenadas en armarios de seguridad o en sistemas de almacenamiento. En el caso de base agua se consideran agentes tóxicos y lo principal es controlar sus vertidos accidentales y la manipulación de estos productos para que los trabajadores no respiren vapores de forma innecesaria".
En segundo lugar, hay que determinar qué tipo de envase se requiere según el volumen del producto a almacenar (en pintura suelen ser contenedores de 25 kg). Finalmente, hay que valorar si el almacenamiento se va a llevar a cabo a la intemperie o en el interior de un edificio.
En el caso de que las pinturas se almacenen en el exterior, como indica Pedro Tallero, "la legislación vigente indica que hay que tener en cuenta las distancias con los vecinos y con la vía pública". En este sentido, según sean las características del almacén éste puede o debe tener resistencia al fuego en sus paredes. Así, si el almacén se encuentra alejado de la vía pública y los vecinos no necesita materiales ignífugos en sus paredes para cumplir con la ley, algo que sí requeriría en el caso contrario.
Por otra parte, si el almacén se encuentra situado en el interior de un edificio, el almacén para productos químicos -en este caso, pinturas- debe encontrarse debidamente legalizado: debe contener paredes con resistencia al fuego; arquetas para la recogida de vertidos accidentales, así como puertas cortafuegos. Si se deben almacenar grandes cantidades de producto, los almacenes se suelen realizar de obra y ladrillo, puesto que esta alternativa es más rentable.
En el caso de que la empresa sea más pequeña y la cantidad de producto a almacenar menor, la alternativa más económica la suponen los almacenes prefabricados, que son los que produce Asecos. Como destaca Tallero, éstos tienen las ventajas de "ser móviles -se pueden trasladar de un lugar a otro con elementos mecánicos como grúas-, y son más fáciles de instalar respetando la legislación vigente".
En el caso de tiendas más pequeñas, la mejor solución la componen los armarios protegidos. Éstos se caracterizan por presentar una resistencia al fuego de 90 minutos (el mínimo que exige la ley para que un armario pueda considerarse "protegido" es de 15 minutos). Estos armarios se suelen utilizar en los departamentos de Mantenimiento de las empresas, que tienen latas de pintura abiertas, así como en tiendas de barrio.
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