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Las manchas negras, gruesas y espesas que se incrustan en las superficies pintadas son producidas por la existencia en el aire de residuos sólidos resultantes de la combustión de carbón o fuel.
Generalmente, la aparición de estas partículas se produce por la combustión de estufas, hornos, chimeneas, etc., pareciéndose a otras que se adhieren a las paredes como las manchas negras de la nicotina.
Los residuos que producen este problema en la pintura están compuestos de una serie de gases que generan ácidos que atacan a la pintura al entrar en contacto con la humedad del aire; unos gases que comienzan actuando en la pintura de acabado pero que pueden adentrarse en lo más interno y terminar con las capas inferiores.
Debe evitarse siempre tener algún tipo de actividad de mayor o menor incidencia industrial cerca de superficies pintadas que puedan producir hollín. Pero si la aparición de este humo denso es inevitable, se debe proceder a su eliminación.
En principio, la tarea resulta sencilla. Se puede probar frotando con un cepillo de cerdas y un poco de agua; además, siempre y cuando la pintura no tenga falta de resistencia al lavado, se puede lavar la pared con agua y jabón, y dejarla secar; para posteriormente, aplicarle una capa de yeso y repintar -dos capas suelen ser suficientes-.
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