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Si se decide pintar una estancia de la casa, lo correcto es empezar por las partes más altas y terminar con las más bajas. Por ello, se ha de comenzar siempre por el techo.
A la hora de pintar una habitación, lo primero es la elección del color. Éste ha de guardar relación con el efecto o finalidad que se quiera conseguir. Por ejemplo, si los techos son altos y el efecto visual que se quiere lograr es el de bajarlos un poco, se deben elegir colores oscuros. Si por el contrario, el techo es bajo y lo que se pretende es el efecto contrario, la opción correcta es un color claro, siendo el más común el blanco.
Lo mismo ocurre con las paredes. La elección del color depende de si lo que se pretende es dar amplitud al habitáculo o por el contrario ya se dispone de esa amplitud y el objetivo es hacer de la estancia un lugar más acogedor.
Una vez que se ha elegido el color tanto del techo como de paredes, se procede a la compra de la pintura, así como de los utensilios necesarios para llevar a cabo el trabajo. Existen en el mercado pinturas especiales antigoteo y rodillos antigoteo, los cuales harán que la labor sea más rápida y limpia, avitando salpicaduras. Esta línea de pinturas especiales antigoteo las podemos encontrar en distintas marcas como Titanlux o Leroy Merlin (aunque se trata, de forma principal, de un distribuidor, posee una línea de pinturas con la marca Leroy Merlin).
Lo siguiente será preparar la habitación de modo que se ensucie lo menos posible. Lo ideal sería retirar todos los muebles que hubiese en dicha habitación pero, si esto no es posible, se procedería a taparlos con una tela o un plástico. El suelo también ha de protegerse. El uso de periódicos para este fin resulta efectivo. Sin embargo, si se requiere algo más profesional se puede recurrir a un plástico protector, el cual se podrá encontrar en algún centro especializado en bricolaje, como Leroy Merlin. En el caso de que la habitación tuviese rodapiés, cajas de persianas, marcos, etc., éstos también han de ser protegidos con cinta adhesiva de pintor. Una vez hecho todo esto y tras haber limpiado con un trapo la pared y el techo para evitar que tengan polvo se puede empezar a pintar.
Hay que establecer un cierto orden y lo correcto, en cualquier caso, es empezar por las partes más altas; por esa razón, lo primero en pintar será el techo. Para ello, se puede emplear un rodillo o una brocha. Si se opta por esta última, ha de ser lo suficientemente gruesa. De forma previa, utilizaremos una brocha redonda pequeña para pintar los rincones y lugares de difícil acceso, realizando un pequeño contorno con la finalidad de que, al proceder a pintar con el rodillo o la brocha gruesa, no manchemos la pared.
Un aspecto muy importante resulta el pintar siempre en la misma dirección. Y, si la habitación dispone de ventanas, lo idóneo sería pintar cerca de la luz y con líneas perpendiculares a ella. De esta manera se apreciará más cómo se va pintando y los posibles defectos.
Una vez finalizado el techo, se procede a pintar las paredes. Se perfila un contorno con una brocha pequeña en filos y rincones y luego se pinta la pared con brocha o rodillo, pero siempre de arriba a abajo. Es fundamental no dejar nunca una pared a medias para otro día, con el fin de no dejar marca.
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